Reducido al mÃnimo
La más pura diversión al volante
Ya el Mini Coupé lanzado recientemente al mercado fue considerado en su momento la variante más purista de este utilitario deportivo reducida a lo básico y fundamental para resaltar aún más una de sus principales características: la diversión al volante. Con el nuevo modelo, el Roadster, Mini ha reducido un poco más su pequeño utilitario y le ha robado su techo.
En lugar de la habitual y elegante cubierta metálica, el Roadster cuenta ahora con una capota textil de estilo clásico que se abre y cierra manualmente. Con un poco de práctica y suficiente fuerza en los brazos el ejercicio resulta sencillo. Una pequeña maniobra resulta suficiente para desbloquear la capota del montante A y enrollarla en forma de cascada hasta sujetarla en la parte posterior, justo detrás de los asientos.
El Mini Roadster ofrece una enorme capacidad de almacenamiento. Además de la guantera, los huecos de las puertas y un pequeño compartimento opcional situado en el reposabrazos central, detrás de los asientos también hay espacio de almacenamiento y, al igual que el Coupé, su maletero de
A partir de finales de febrero de 2012, además de la unidad de prueba Cooper S también estarán disponibles el Mini Roadster Cooper SD con motor diésel de 143 CV y la variante Mini Roadster John Cooper Works con una potencia de 211 CV. El modelo básico One, al igual que en el caso del Mini Coupé, no está prevista de momento.
El biplaza descapotable cumple aquello que la casa promete: la más pura diversión al volante. En comparación con la variante Cabrio, Mini ha logrado aumentar considerablemente el placer de conducir gracias a una carrocería más rígida y, por lo tanto, ha sido capaz de intensificar aún más la sensación de karting. Los que puedan prescindir de los asientos de emergencia deberían decantarse sin dudarlo por el Roadster. Éste no sólo ofrece más diversión por menos dinero, sino que además es más práctico ya que cuenta con un maletero más grande.
Sin embargo, para disfrutar del placer en estado puro uno debería recurrir al menos al potente Cooper S. Al fin y al cabo, si se prescinde del techo semiautomático y del deflector de aire un puede ahorrarse un cuarto del suplemento de aproximadamente 4.000 euros que le separa del modelo básico. Si ha de ser un Roadster, entonces hay que hacerlo bien.
01.02.2012