El Golf de los 50.000 euros
VW pretende hacer de su modelo más popular un coche envidiado y codiciado a partes iguales, dotándolo para ello de muchos caballos y de un equipamiento superior
Además, tenemos que reconocer que el nuevo R tiene un aspecto bastante elegante para tratarse de un coche de gran potencia orientado a un público al que le gusta destacar a cualquier precio.
El Golf R fascina por ser un deportivo de enorme potencia y, aun así, fácilmente controlable. Al mismo tiempo, brilla por su capacidad para convertirse en un automóvil familiar apto para el día a día. Sin embargo, su precio es de todo menos adecuado para una economía familiar. La versión básica con DSG cuesta casi 40.000 euros, mientras que una unidad con un equipamiento a prueba de cualquier deseo podría alcanzar los 45.000 euros.
En este sentido, parece que el nuevo R sólo llamará la atención de los verdaderos fanáticos. El nuevo Golf R es capaz de superar con creces a su predecesor.
Por lo demás, podría decirse que los componentes más radicales del R adoptan en este caso un aspecto bastante neutral. El interior de nuestra unidad de prueba de tres puestas también irradiaba una falsa modestia. Una vez en su interior uno se encuentra rodeado del ambiente premium más selecto de VW y tan sólo algunas inserciones de muy buen gusto dan cuenta de su insuperable deportividad. Los asientos deportivos de perfil marcado se adaptan a la perfección al cuerpo de los pasajeros delanteros, ofreciendo un excelente equilibrio entre sujeción lateral y confort para desplazamientos largos.
El Golf R sorprende sobre todo por su impresionante progresión. Su motor 2.0 de cuatro cilindros sobrealimentado es capaz de generar 350 Nm entre las 2.500 y las 5.000 vueltas, ofreciendo así un enorme potencial de aceleración a lo largo de casi todo el rango de revoluciones. Además, gracias a su tracción a las cuatro ruedas, esta enorme fuerza se traduce sin más en propulsión, evitando cualquier tipo de pérdida en el camino y siempre y cuando el piso esté seco.
El Golf R se convierte en gran medida en un automóvil de uso diario agradable de conducir y que resulta tan cómo para sus ocupantes como amable con el medio ambiente. Gracias al cambio automático DSG uno tiende incluso a menudo a conducir de forma tranquila y sosegada y a mantener un estilo de conducción eficiente, evitando así el despilfarro de costosos litros de gasolina (que debería ser súper plus). Sin embargo, su brutal freno motor impide desacelerar con tranquilidad a la llegada a un semáforo en rojo. Y, para hacer honor a la verdad, debemos reconocer que el Golf R ha dejado de ser un consumidor impulsivo de combustible. Según datos oficiales de VW, el consumo es de